Me hiciste perder el tiempo. O eso pensabas. Así me lo hiciste ver, fingiendo vivir una realidad que para nada era lo que querías. Por aquél entonces hablaba tu ser (ir)racionalidad, hablaban tus prejuicios y tus planes infelices de futuro. Unos planes sedimentados en una lejanía desértica y fría, marcada por una rutina banal pero aceptada por tu entorno. Un lugar en el que tú mismo dijiste que “no serías feliz” pero estarías aceptado. Un conformismo lleno de dudas e inseguridades que se terminaría desmoronando sin darte la opción a volver atrás.

¿Cuán caro es el peaje hacia tu felicidad?

Nuestro tiempo es ahora, nuestro disfrute es ahora, nuestra felicidad es ahora. No dentro de un segundo.

Pero dudabas…

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Felicidad

23/11/2016

Alguna vez he hecho alguna referencia a ciertas cosas que me han llamado la atención y me gusta complementar lo que dicen. Hoy unimos uno de esos momentos a la lista. Me encontraba en mi descanso, café en mano, cuando deslizando tuits y tuits me encontré con uno de Gominuke, el cual reza tal que así:

¿Qué os parece? A mi me dio por pensar y de ahí este pequeño comentario.

Entendemos “felicidad” como la meta a la que hay que llegar siempre. Ese trofeo que nos colocará en el número uno del podium. El oro. Pero entonces ¿es la felicidad una carrera de fondo?

Como bien dice Gomi: no hay que forzarla. ¿Cuántas veces deseamos ser felices porque lo que nos rodea no termina de encajar? Porque el que está al lado nuestra salta de alegría. Porque es lo que hay que demostrar. Pero ¿y si hoy no me encuentro feliz? ¿Qué pasa si por ejemplo hoy solo tengo ganas de estar en casa sin escuchar a nadie, ni si quiera mis propios pensamientos? Quizás seas de ese tipo de personas que encuentra la felicidad en la soledad e intimidad con uno mismo, pero ¿y si no es así? ¿La fuerzo? ¿Me fuerzo y/o esfuerzo en ser feliz? Claro que no.

Es entonces cuando tenemos que hacer uso de nuestra actitud positiva. Actitud que para nada anulará nuestros sentimientos. Es decir, si estás indignado, cansado, melancólico, etcétera y quieres llorar, llora; si quieres gritar, ¡GRITA! y si quieres dormir, simplemente duerme. Pero no dejes que esos momentos tapen tus ganas de seguir adelante. Regodéate en tus pensamientos, exprésalos, sácalos fuera de ti. Y date tiempo. El tiempo que necesites.

Sólamente recuerda que la felicidad no se fuerza, pero tu actitud sí te dará las fuerzas necesarias para compensar hechos acaecidos y conseguir lo que al final todos bien queremos, ser felices.

Desconocidos

20/11/2016

“You’re sweet nice and fucking hot. A rare combination”

Somos desconocidos que hablan sin cesar. Quizás nunca lleguemos a conocernos, pero el anonimato nos sirve para suicidar nuestras almas. Confesar cada una de nuestras más inconfesables imperfecciones. Pecar, sin pecar; solo hablar. Porque hablando es como materializamos nuestros deseos más húmedos, más ocultos, más traicioneros e íntimos. Materializar nuestras imperfecciones. Materializarte a ti sin estar contigo; a mi sin tu estar conmigo. Caer en una redundante rueda del deseo que finaliza pasado unos minutos en mi inmensa soledad, dejándolo todo impregnado de mi y con un vahído, que para nada es circunstancial.