Pero caí

12/04/2014

El cansancio podía conmigo. A pesar de todo,  luchaba contra mi propia voluntad y las ganas de yacer sobre la cama. No quería irme a dormir tan pronto, simplemente quería aprovechar más el tiempo; haciendo nada. Realmente lo que hacía era bañarme en mi propia soledad, en momentos vacíos y anhelando aquello que estaba por venir. La madrugada se había convertido en mi confidente y la soledad en la mayor de mis compañías. Estaba claro que había que cambiar algo, pero no era el momento de pensarlo. Era el momento de irse a descansar, de dejar la duda para otro momento, de hacer caso a mis exhaustos ojos y mi extenuado carácter. Mas no podía, no quería, no lo pretendía… pero caí.

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