30 minutos

13/05/2017

“‘A veces, 30 minutos es más que suficiente”

Fue algo circunstancial pero intenso. “30 minutos sin más” de armonía emocional con calidad en los besos y en las llamadas. ¿Qué pasó? Todo empezó a desinflarse a un ritmo lento pero imparable. Con el pecho encogido empiezas a hacerte pequeñito cuando eso tan especial que tenéis pasa de una intermitencia a un apagón fulminante. Pero esto no fue para nada una sorpresa. Nuestras sendas se separaron en ese momento en el que tirados en la cama hablábamos cogidos de la mano, pero de caminos diferentes. Siempre pasa, unos vienen, otros se van, pocos se quedan y vuelta a empezar. Personas que sin proponérselo marcan un momento circunstancial en nuestras vidas que termina con una mirada sincera y cariñosa y un apenado adiós que, fulminante, acaba con los hasta mañana.

Te necesité. Me necesitaste. Gracias por todo lo compartido. Es lo único que se puede hacer en este momento. Empaparse de los recuerdos, de los besos en la nuca y las respiraciones unísonas. Porque hubo un momento que actuamos al unísono para caminar juntos, un camino que se separa y se cubre de niebla allá en la lejanía. Pero ¿se vuelven a cruzar?

As de corazones

23/04/2017

No puedo. La carta está sobre la mesa y no hay as bajo la manga que pueda ayudar a escapar. Ese comodín ha sido utilizado muchas veces con éxito y mesura, pero es hora de voltear la senda. De asmiliar, aceptar, defender y gritar. Estar orgulloso, saltar como lo haría un puma ávido por cazar a su presa y/o sentirse libre en su bioma natural. No podemos volver atrás porque ayer éramos personas distintas. ¿Lo éramos? Y lo era. Como bien dijo Dumbledore “tiempos difíciles se acercan Harry. Muy pronto todos tendremos que decidir entre lo que es correcto y lo que es fácil”. Pero ¿qué es lo correcto? Sinceramente, jugar la última carta: un as de corazones que ha marcado un punto y seguido en esta, nuestra historia.

Vida

18/02/2017

Te veo pasar. A veces cabizbaja. Otras veces irradiando fortaleza. ¿La realidad? Solo una. El día a día. Los momentos perdidos. Los momentos disfrutados. Los momentos recordados. Y los momentos añorados. Todo suma y sigue. Todo se enfoca en la misma dirección. Todo y nada. Un todo imparable, pero con una meta fin y con un cuándo opaco.

¡Basta ya! Pero no basta; falta.